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30 días

Treinta días con los Salmos

Un mes entero, un salmo al día: alabanza y lamento, miedo y confianza, el libro de oración que rezó el propio Jesús.

Los Salmos son el libro de oración de Israel y de la Iglesia. Jesús los rezaba, los monasterios los cantan enteros cada semana, y ponen palabras a todo: alegría, culpa, enfado, anhelo. En este plan lees treinta salmos de todo tipo. Léelos en voz alta si puedes, y haz de ellos tu propia oración. En algunas Biblias los salmos tienen una numeración algo distinta; Draad sigue la numeración hebrea habitual.

0 de 30 días leídos

Empieza por el día 1
  1. Dos caminos

    La puerta del libro: quien encuentra su gozo en la palabra de Dios es como un árbol plantado junto a corrientes de agua (1:3). Todo el libro de los Salmos empieza con la elección entre dos caminos.

    ¿De dónde sacas tú tu 'agua'?

  2. ¿Qué es el hombre?

    David contempla el cielo estrellado y pregunta: ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? (8:4). Y sin embargo, Dios lo hizo poco inferior a los ángeles y le confió el cuidado de la creación.

    Sal un momento esta noche y mira hacia arriba. ¿Qué le preguntarías a Dios?

  3. ¿Hasta cuándo?

    Cuatro veces '¿hasta cuándo?'. El salmo empieza sin cortesías, y aun así termina: yo confío en tu misericordia (13:5). Quejarse ante Dios también es una forma de creer.

    ¿Qué '¿hasta cuándo?' pones hoy delante de Dios?

  4. Tú eres mi Señor

    Un salmo de profunda confianza: no hay bien para mí fuera de ti. En Pentecostés, Pedro cita el versículo 10 como una promesa de la resurrección: no dejarás a tu santo ver la corrupción.

    ¿Cuál es para ti la 'buena heredad' de tu vida?

  5. El cielo proclama

    Primero habla la creación, sin palabras: el cielo proclama la gloria de Dios. Luego habla la ley de Dios, que alegra el corazón. Y al final, una oración: que te agraden las palabras de mi boca (19:14).

    ¿Dónde 'oyes' tú a Dios hablar en la naturaleza?

  6. ¿Por qué me has abandonado?

    El salmo de lamento que Jesús rezó en la cruz. Desde un profundo abandono crece hasta una alabanza que llega a los confines de la tierra. Léelo entero, hasta el final.

    ¿Qué significa para ti que Jesús rezara estas palabras?

  7. El Señor es mi pastor

    El salmo más conocido: verdes praderas, aguas tranquilas y el valle oscuro donde Dios va contigo. Termina en una mesa preparada y en la casa de Dios, para siempre.

    ¿En qué 'valle' necesitas la presencia de Dios?

  8. Una cosa pido

    El Señor es mi luz y mi salvación. David pide una sola cosa: habitar en la casa de Dios y contemplar su belleza (27:4). Termina con: espera en el Señor.

    Si solo pudieras pedirle una cosa a Dios, ¿cuál sería?

  9. Dichoso el que está perdonado

    Callar la culpa te seca como en los ardores del verano. Confesarla te hace libre. Según su biógrafo, san Agustín hizo escribir los salmos penitenciales, entre ellos este, en la pared junto a su lecho de muerte.

    ¿Hay algo que hace tiempo quieres decirle a Dios?

  10. Gustad y ved

    David canta este canto tras una huida apurada. 'Gustad y ved qué bueno es el Señor' (34:8): la fe como algo que se experimenta, no solo que se sabe. El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado.

    ¿Dónde has 'gustado' la bondad de Dios esta semana?

  11. Como busca la cierva

    Lejos de casa y del templo, el poeta anhela a Dios como la cierva busca corrientes de agua. Habla a su propia alma: ¿por qué te acongojas? Espera en Dios (42:5).

    ¿Qué te gustaría decirle hoy a tu propia alma?

  12. Castillo fuerte

    Aunque tiemble la tierra y bramen los mares: Dios es nuestro refugio. 'Estad quietos y sabed que yo soy Dios' (46:10). Lutero escribió sobre este salmo su himno 'Castillo fuerte es nuestro Dios'.

    Tómate hoy cinco minutos para estar en silencio. ¿Qué notas?

  13. Crea en mí un corazón puro

    La gran oración penitencial. David no solo pide perdón, sino un corazón nuevo y un espíritu firme (51:10). Dios no desprecia un corazón quebrantado.

    ¿Qué significaría para ti un 'corazón nuevo'?

  14. Mi alma descansa en Dios

    'Solo en Dios descansa mi alma' (62:1). David se lo repite a sí mismo, como un ancla en un tiempo lleno de oposición: solo Él es mi roca.

    ¿Dónde buscas un descanso que no encuentras?

  15. Mi alma está sedienta de ti

    En el desierto de Judá, seco y sin agua, David anhela a Dios. Tu gracia vale más que la vida (63:3). En la Iglesia antigua este salmo se rezaba cada mañana.

    ¿Qué anhela tu corazón, si eres sincero?

  16. Casi resbalaron mis pasos

    Asaf ve que a los deshonestos les va bien y casi pierde la fe. Solo en el santuario de Dios lo ve de otra manera. Y entonces: ¿a quién tengo yo en el cielo sino a ti? (73:25).

    ¿Qué haces con la sensación de que el mundo está injustamente repartido?

  17. Mejor un día en tus atrios

    Un canto de peregrinación: hasta el gorrión encuentra casa junto al altar de Dios. Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte (84:10). Quien va de camino hacia Dios convierte un valle de lágrimas en un manantial.

    ¿Dónde te sientes más 'en casa' con Dios?

  18. Enséñanos a calcular nuestros años

    La única oración de Moisés en los Salmos. Mil años son para Dios como un ayer que pasó; nuestra vida es como la hierba. Por eso: enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato (90:12).

    ¿Qué harías distinto si 'contaras' tus días?

  19. Bajo sus alas

    Quien habita al amparo del Altísimo puede descansar bajo sus alas. Este salmo se reza mucho en tiempos de miedo y por la noche, en la oración de la noche de muchas iglesias.

    ¿De qué tienes miedo? Reza este salmo sobre ello.

  20. Cantad un cántico nuevo

    Todos los pueblos e incluso los árboles del bosque son llamados a cantar, porque el Señor viene a juzgar la tierra con justicia. Aquí el juicio es motivo de alegría: por fin justicia.

    ¿Qué 'cántico nuevo' podrías cantarle hoy a Dios?

  21. Aclamad al Señor

    Un canto breve para entrar en el templo: entrad por sus puertas con acción de gracias. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño (100:3).

    Nombra hoy tres cosas por las que das gracias a Dios.

  22. No olvides sus beneficios

    David exhorta a su alma a bendecir a Dios, y enumera: perdón, curación, rescate. Dios es como un padre que siente ternura por sus hijos, porque Él sabe que somos polvo.

    ¿Qué 'beneficio' de Dios no quieres olvidar hoy?

  23. Cuántas son tus obras

    Un himno a la creación: montañas, manantiales, asnos salvajes, la cigüeña y el león, el mar lleno de vida. Todo espera de Dios que le dé su comida a su tiempo.

    ¿Qué detalle de la creación te asombra más?

  24. Levanto mis ojos

    Un canto de peregrinación para el camino: el auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El que te guarda no duerme. Mucha gente reza este salmo antes de un viaje.

    ¿Por quién que está de viaje podrías rezar hoy este salmo?

  25. Los que sembraban con lágrimas

    Tras la vuelta del destierro, todo parece un sueño. Pero aún falta más, y el salmo promete: los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares (126:5).

    ¿Dónde estás sembrando ahora con lágrimas, y qué esperas cosechar?

  26. Desde lo hondo

    'Desde lo hondo a ti grito, Señor' (130:1). Un salmo para la noche, con una imagen preciosa: mi alma aguarda al Señor más que el centinela la aurora. En Dios está el perdón.

    ¿Dónde estás tú en lo hondo, y dónde esperas la mañana?

  27. Porque es eterna su misericordia

    Veintiséis veces el mismo estribillo: porque es eterna su misericordia. Pensado para cantarlo juntos, uno canta un verso y los demás responden. Toda la historia se convierte en un canto de fidelidad.

    Escribe tu propia versión: nombra acontecimientos de tu vida y di cada vez 'porque es eterna su misericordia'.

  28. Tú me conoces

    Dios me conoce cuando me siento o me levanto; Él me tejió en el seno de mi madre. ¿Adónde iré lejos de tu espíritu? Ni la tiniebla es oscura para ti (139:12). Y luego: sondéame, oh Dios.

    ¿Cómo te sientes al saber que Dios te conoce por completo? ¿Te da paz o te inquieta?

  29. No confiéis en los príncipes

    Los príncipes mueren y sus planes con ellos. Pero Dios hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos y libera a los cautivos. Dichoso aquel a quien Él auxilia.

    ¿En quién o en qué confías a veces más que en Dios?

  30. Todo ser que alienta

    El último canto: trompeta, arpa, pandero y címbalos. El libro de los Salmos, que empezó con dos caminos y está lleno de lamentos, termina en un gran aleluya: todo ser que alienta alabe al Señor.

    Después de este mes, ¿cuál es tu propio 'aleluya'?

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