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8 días

El Sermón de la Montaña en ocho días

Mateo 5 a 7, el discurso más famoso de Jesús, en ocho partes: bienaventurados, sal y luz, amar a los enemigos, el Padrenuestro, la casa sobre la roca.

En un monte de Galilea, Jesús resume cómo es la vida en el reino de Dios. El Padre de la Iglesia san Agustín llamó a estos tres capítulos 'la norma perfecta de la vida cristiana'. Son breves, pero no fáciles: lee cada día un trozo, despacio, y elige una frase para llevarte contigo.

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Empieza por el día 1
  1. Bienaventurados

    Jesús no empieza con normas, sino con bendiciones para los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos y los que tienen hambre de justicia. Bienaventurado significa dichoso, bendecido. El reino da la vuelta a los criterios habituales.

    ¿Cuál de las bienaventuranzas te esperarías menos, y por qué?

  2. Sal y luz

    'Vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo' (5:13–14). Jesús no dice: llegad a serlo, sino: lo sois. Y no ha venido a abolir la ley, sino a darle cumplimiento (5:17).

    ¿Dónde podrías ser hoy un poco de sal o de luz?

  3. Más allá de la norma

    'Habéis oído… pero yo os digo.' Jesús va a la raíz: no solo matar está mal, también el odio; no solo el adulterio, también el deseo. Y que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no (5:37).

    ¿Con quién tendrías que reconciliarte primero, antes de presentar tu ofrenda en el altar?

  4. Amad a vuestros enemigos

    En la Antigüedad, el ojo por ojo era un límite a la venganza. Jesús va más allá: pon la otra mejilla, reza por los que te persiguen. Así te pareces a tu Padre, que hace salir su sol sobre buenos y malos (5:45). Sobre cómo aplicar esto, por ejemplo ante la violencia y la guerra, los cristianos piensan de forma distinta.

    ¿Por quién podrías rezar hoy, alguien a quien preferirías evitar?

  5. En lo secreto, y el Padrenuestro

    Dar limosna, orar y ayunar no se hace para el público, sino para tu Padre, que ve en lo secreto. En medio del Sermón de la Montaña, Jesús enseña la oración que los cristianos rezan en todo el mundo: el Padrenuestro (6:9–13).

    Reza el Padrenuestro muy despacio. ¿En qué frase te detienes?

  6. No andéis preocupados

    No acumuléis tesoros que la polilla y la herrumbre destruyen. No podéis servir a dos señores. Mirad los pájaros y los lirios: buscad primero el reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura (6:33).

    ¿Qué es lo que más te preocupa ahora? ¿Puedes dárselo hoy a Dios?

  7. No juzgar, sí pedir

    Mira primero la viga en tu propio ojo. Pedid, buscad, llamad: el Padre da cosas buenas a los que se las piden. Y luego la regla de oro: trata a los demás como quieres que ellos te traten (7:12).

    ¿Qué te gustaría pedirle hoy a Dios con sinceridad?

  8. La casa sobre la roca

    La puerta estrecha, el árbol y sus frutos, y el final: quien escucha estas palabras y las pone en práctica, edifica sobre roca. La gente queda asombrada, porque Jesús enseña con autoridad, no como los escribas (7:28–29).

    ¿Qué frase del Sermón de la Montaña quieres de verdad empezar a vivir esta semana?

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